A lo largo de la historia bíblica, Dios siempre tuvo un propósito claro para su pueblo en la tierra. Nada fue improvisado. Desde la creación hasta la obra redentora de Cristo, cada etapa revela un plan divino bien definido. Sin embargo, uno de los mayores desafíos de la iglesia actual es comprender con claridad cuál es su misión en este tiempo y cómo vivirla de manera práctica y efectiva.
Muchos creyentes aman a Dios, participan de congregaciones y sirven en distintas áreas, pero no siempre tienen plena conciencia del rol espiritual que les fue confiado como iglesia de Cristo. Esta falta de entendimiento puede llevar a una fe pasiva, desconectada del propósito eterno de Dios para este mundo.
Comprender la misión de la iglesia no es un tema secundario. Es una revelación que ordena la vida del creyente, le da dirección espiritual y lo ubica correctamente dentro del plan de Dios. Cuando la iglesia entiende su misión, deja de perder tiempo y comienza a caminar con autoridad, enfoque y fruto.
Este artículo desarrolla y explica la misión poderosa de la iglesia cristiana según la Biblia, basándose en la enseñanza compartida por el pastor Pedro Carrillo en uno de sus mensajes transmitidos por Youtube. (Enlazamos al final)
El tiempo profético de la iglesia en el plan de Dios
Para comprender la misión de la iglesia, primero es necesario entender el momento profético que ella ocupa dentro del plan divino. Según la enseñanza bíblica, Dios siempre delegó autoridad para gobernar la tierra.
En el principio, esa autoridad fue entregada a Adán. Dios le confió la administración de la creación, pero Adán falló por desobediencia y ese tiempo llegó a su fin. Luego, Dios levantó a Abraham y formó un pueblo: Israel. A través del pueblo judío, Dios buscó recuperar lo que se había perdido, pero ese pueblo, aunque tenía la ley, carecía del nuevo pacto que traería perdón, justificación y vida eterna.
Cuando Jesucristo vino al mundo como Mesías, fue rechazado por Israel. Al rechazarlo, ese tiempo profético también concluyó. A partir de ese momento, Dios abrió una nueva etapa: el tiempo de la iglesia.
La iglesia está formada por todos aquellos que creen en Jesucristo como Señor y Salvador. Ya no se trata de una herencia por linaje natural, sino por fe. Quienes antes eran solo criaturas, al creer en Cristo pasan a ser hijos de Dios, y esos hijos conforman la iglesia.
Este es el tiempo actual. El tiempo en el que Dios gobierna y ejerce su autoridad en la tierra a través de su iglesia.
La iglesia como embajadora del Reino de Dios
La iglesia no existe solo para congregarse, cantar o recibir enseñanza. Existe para representar a Cristo en la tierra. Cada creyente es un embajador del Reino de Dios, investido con autoridad espiritual para cumplir una misión específica.
Dios no dejó a la iglesia en el mundo sin propósito. Cada hijo de Dios fue llamado con una tarea clara. Ignorar esa tarea lleva a una vida cristiana sin dirección, pero conocerla transforma completamente la manera de vivir la fe.
La misión de la iglesia, según la enseñanza bíblica expuesta por el pastor Pedro Carrillo, está compuesta por dos grandes responsabilidades espirituales. Ambas son inseparables y fueron encomendadas a toda la iglesia, no a un grupo selecto.
Primera misión: predicar el evangelio del Reino
Jesús fue claro cuando declaró en Mateo 24:14:
“Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”.
La predicación del evangelio no es una opción ni una actividad reservada para evangelistas profesionales. Es una responsabilidad que recae sobre toda la iglesia. Cada creyente tiene el compromiso de llevar el mensaje de salvación a quienes aún no conocen a Cristo.
La Biblia muestra que esta tarea no fue asignada a los ángeles. Incluso cuando Dios quiso salvar a Cornelio, envió un ángel solo para indicarle que buscara a Pedro, quien era miembro de la iglesia. La predicación del evangelio fue confiada exclusivamente a los hijos de Dios.
No se trata de predicar solo desde un púlpito o en grandes campañas. Cada creyente puede compartir el evangelio desde su entorno: con una persona, una familia, en el trabajo o en su comunidad. El alcance puede variar, pero la responsabilidad es la misma.
Predicar el evangelio es una encomienda del Espíritu Santo. Es parte del propósito por el cual la iglesia permanece en la tierra.

Segunda misión: someter a los enemigos de Cristo
La segunda parte de la misión de la iglesia está profundamente ligada a la autoridad espiritual que Cristo delegó a sus hijos.
Hebreos 10:12-13 declara que Jesucristo, después de ofrecer su sacrificio, se sentó a la diestra del Padre y está esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies.
Cristo ya venció en la cruz, pero ahora espera que esa victoria sea manifestada en la tierra a través de su iglesia. ¿Quiénes son esos enemigos? El reino de las tinieblas, los poderes demoníacos y toda oposición espiritual que busca impedir el avance del Reino de Dios.
Jesucristo no está ejerciendo esa acción directamente desde el cielo. Él espera que la iglesia actúe. El sometimiento de las fuerzas del mal fue delegado a los creyentes.
Esto implica liberar a los cautivos, orar por los enfermos, por los oprimidos, ministrar sanidad interior y demostrar el poder de Cristo con autoridad espiritual. No es una tarea reservada para quienes tienen ciertos dones específicos. Es un llamado que alcanza a toda la iglesia.
Aun quienes sirven como músicos, administradores o en otras áreas ministeriales, fuera de sus funciones específicas, siguen siendo parte del cuerpo de Cristo y responsables de esta misión espiritual.
Una misión para toda la iglesia, sin excepciones
La misión de la iglesia no está fragmentada. No hay creyentes de primera y segunda categoría. Todos fueron llamados a predicar el evangelio y a ejercer autoridad espiritual en el nombre de Jesucristo.
No se trata de capacidades naturales ni de preferencias personales. Se trata de un llamado del Cielo. Cristo confió su obra a la iglesia, y la iglesia está llamada a mostrar al mundo el poder, la autoridad y la victoria que hay en Él sobre todo poder del diablo.
Cuando la iglesia vive esta misión, el Reino de Dios avanza, las vidas son transformadas y Cristo es glorificado.
Conclusión: un llamado claro y vigente
La misión poderosa de la iglesia en este mundo es clara y vigente: predicar el evangelio del Reino y someter a los enemigos de Cristo bajo sus pies. Ese es el propósito por el cual la iglesia existe y permanece en la tierra.
Cada creyente fue llamado a vivir con conciencia de esta misión, entendiendo que su vida tiene un impacto eterno. Cuando la iglesia asume su rol, camina en autoridad y cumple el mandato de su Señor.
Este mensaje invita a volver al diseño original de Dios para su iglesia y a vivir una fe activa, comprometida y alineada con el propósito celestial.
📌 Nota: Contenido adaptado del video del Pastor Pedro Carrillo: La MISIÓN poderosa de la IGLESIA en esta tierra






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