Para quienes siguen a Cristo el Señor, esta no es una pregunta teórica. Es una verdad que sostiene la fe diaria, la esperanza en medio de la prueba y la certeza de la salvación. Y para quienes todavía no creen en Él, puede ser el inicio de un encuentro que transforme su vida para siempre.
La Biblia no deja este tema en la oscuridad. Responde con claridad, profundidad y esperanza.
Jesús resucitó y ascendió al cielo
Después de su muerte en la cruz y su gloriosa resurrección al tercer día, Jesús no permaneció en la Tierra indefinidamente. Las Escrituras enseñan que ascendió al cielo delante de sus discípulos.
En el libro de Hechos de los Apóstoles leemos:
“Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos.” (Hechos 1:9)
No se trata de un símbolo poético. Es un hecho proclamado por la iglesia primitiva: Cristo vive, y fue exaltado.
Está sentado a la derecha del Padre
La Biblia enseña que Jesús no solo está en el cielo, sino que ocupa un lugar de autoridad y honor. El Nuevo Testamento afirma que está sentado a la derecha de Dios.
El libro de Hebreos declara:
“…habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.” (Hebreos 1:3)
Estar a la diestra del Padre significa que reina. Tiene toda potestad. Intercede por los suyos. No es un Salvador derrotado, sino un Rey glorificado.
Para el hijo de Dios, esta verdad trae descanso. Jesús gobierna. Nada escapa a su autoridad.
Intercede por los creyentes
Quienes han nacido de nuevo no están solos. Cristo mismo intercede ante el Padre.
En Romanos se afirma:
“…Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.” (Romanos 8:34)
Esto significa que cuando fallás, cuando luchás, cuando el enemigo acusa, hay un Abogado perfecto delante del Padre. Jesús no solo salvó: sigue actuando a favor de los suyos.

¿Está presente hoy en la Tierra?
Aunque su cuerpo glorificado está en el cielo, su presencia no está limitada. Jesús prometió:
“…y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo…” (Mateo 28:20)
Esta promesa aparece en el Evangelio de Mateo.
¿Cómo está con nosotros? Por medio del Espíritu Santo.
Jesús mismo anunció que enviaría al Consolador. El Espíritu Santo habita en cada creyente verdadero. Cristo vive en el corazón de sus hijos por la fe. No es una metáfora emocional: es una realidad espiritual.
Si sos guiado por el Espíritu Santo, no caminás solo. El mismo Cristo vive en vos.
Jesús volverá
La historia no termina con la ascensión. Los ángeles dijeron a los discípulos:
“…Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.” (Hechos 1:11)
El libro de Apocalipsis reafirma esta esperanza con lenguaje profético y glorioso. Cristo regresará. Vendrá en poder y gloria.
Para el creyente, eso es esperanza.
Para quien aún no cree, es un llamado urgente.
¿Qué significa esto para quien lee hoy?
Si sos hijo del Padre, esta verdad fortalece tu fe: tu Salvador vive, reina, intercede y pronto regresará.
Si todavía no te has rendido a Cristo, esta verdad es una invitación. Jesús te ama. Te ama personalmente. Dio su vida en la cruz para salvarte. No fue un acto simbólico ni una tradición religiosa: fue un sacrificio real por tus pecados.
La cruz demuestra su amor.
La resurrección demuestra su poder.
La ascensión demuestra su autoridad.
El Espíritu Santo demuestra su cercanía.
Jesús hoy puede habitar en tu corazón por medio del Espíritu Santo si te arrepentís de tus faltas y creés en Él. No importa tu pasado. No importa cuán lejos hayas estado. La gracia sigue disponible.
Entonces, ¿dónde está Jesús?
Según la Biblia:
- Está en el cielo.
- Está a la derecha del Padre.
- Intercede por los creyentes.
- Está presente espiritualmente por medio del Espíritu Santo.
- Y volverá en gloria.
Pero también puede estar en tu corazón si le abrís la puerta.
Cristo no está perdido en el cielo distante. Está reinando. Está obrando. Está llamando.
Y te ama.





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