Cuando se habla de liberación espiritual, suelen surgir muchas preguntas en torno a cómo tratar con los espíritus inmundos. Entre ellas, una muy frecuente es: ¿dónde deben enviarse los demonios cuando son expulsados? Algunos mencionan el mar, otros piensan que pueden quedar rondando cerca de la persona liberada. Sin embargo, la Biblia da una enseñanza clara y precisa sobre este asunto.
Este post se basa en un video del pastor Pedro Carrillo, del canal de Youtube “Formando un millón de guerreros”, quien respondió estas inquietudes de manera bíblica y práctica. (Enlazamos al final)
El abismo: la cárcel de los espíritus
La Escritura enseña que el lugar correcto al cual deben enviarse los demonios es el abismo. No se trata de un símbolo poético, sino de una prisión espiritual diseñada por Dios para encarcelar a los espíritus de maldad.
En Apocalipsis 20:1-3, se describe cómo un ángel desciende del cielo con la llave del abismo y una gran cadena en su mano. Este ángel prende a Satanás, lo ata y lo arroja al abismo para que no engañe más a las naciones durante mil años. Luego, en el versículo 7, se confirma que ese lugar es una prisión de la cual solo Dios puede liberar.
Esto nos muestra un principio importante: el abismo es la cárcel designada por el Señor para contener a Satanás y a los demonios. Por eso, cuando se realiza una liberación, el mandato debe ser claro: “Espíritu inmundo, te ato en el nombre de Jesús y te envío al abismo”.
El temor de los demonios al abismo
En Lucas 8:31, cuando Jesús se encuentra con el endemoniado gadareno, la legión de demonios le rogó que no los enviara al abismo. Ellos sabían que ser lanzados allí significaba el fin de su actividad y quedar totalmente confinados en un lugar del cual no podrían salir sin autorización divina.
Ese temor de los demonios confirma que el abismo es un sitio real de encarcelamiento espiritual. Cuando son enviados allí, pierden la libertad de operar y quedan privados de su capacidad de seguir perturbando vidas.
Experiencias en liberación
En el video, el pastor Carrillo relata que durante ministraciones ha experimentado visiones donde ve un hoyo negro en el suelo. Al declarar la orden en el nombre de Jesús, los espíritus son absorbidos por ese agujero, desapareciendo en el abismo. Estas experiencias confirman en lo espiritual lo que la Palabra enseña en lo escrito.

¿Es correcto enviarlos al mar?
Algunos piensan que los demonios deben ser enviados al mar, citando referencias bíblicas sobre Leviatán y otros pasajes. Sin embargo, la Biblia nunca enseña que el mar sea la cárcel de los demonios. La orden de Jesús y el testimonio de Apocalipsis son claros: el destino de los espíritus inmundos es el abismo.
¿Se puede declarar “sin retorno”?
Otra duda común es si al enviar un demonio al abismo puede añadirse la frase “y no regreses más”. La respuesta es sí, porque incluso Jesús utilizó ese tipo de declaración. En Marcos 9:25, cuando liberó al niño con espíritu sordo y mudo, le ordenó:
“…espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él.”
Eso significa que, con autoridad en Cristo, es correcto atar al demonio, enviarlo al abismo y prohibirle volver a atormentar a la persona liberada.
Conclusión
La Palabra de Dios nos da claridad sobre este tema: los demonios deben ser enviados al abismo, porque ese es el lugar de encarcelamiento espiritual establecido por el Señor. Allí no pueden salir por sí mismos ni continuar con sus engaños.
La liberación cristiana no se trata de rituales humanos, sino de obediencia a las enseñanzas bíblicas y del ejercicio de la autoridad en el nombre de Jesucristo. Los hijos de Dios tienen la victoria asegurada, porque Jesús mismo nos dio poder sobre toda fuerza del enemigo (Lucas 10:19).
Que cada creyente camine en esta autoridad con fe y firmeza, sabiendo que el Señor ha provisto los recursos espirituales para vencer.
📌 Nota: Contenido adaptado del video del Pastor Pedro Carrillo: ¿PODEMOS ENVIAR LOS DEMONIOS AL ABISMO?






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