Para muchos cristianos, hablar de sexualidad dentro del matrimonio todavía genera preguntas, dudas e incluso temor.
¿La Biblia permite cualquier posición sexual entre esposos o existen límites establecidos por Dios?
Veamos qué dice realmente la Escritura y qué principios pueden ayudarnos a vivir la intimidad matrimonial con sabiduría.
Lo que sí aparece en la Biblia
Algo legítimo
El sexo dentro del matrimonio es presentado como algo legítimo y bueno. La Escritura no presenta la intimidad entre el esposo y la esposa como algo impuro, sino como parte de la vida matrimonial.
“Sea bendito tu manantial, y alégrate con la mujer de tu juventud.”
Proverbios 5:18
El contexto continúa describiendo el deleite conyugal, mostrando que existe un lugar apropiado para el deseo y el disfrute sexual dentro del matrimonio.
Se menciona la sensualidad
El Cantar de los Cantares utiliza un lenguaje sensual para describir el amor, el deseo y la atracción entre los esposos. Esto muestra que la intimidad matrimonial puede incluir deseo, placer y expresiones de afecto.
“¡Cuán hermosa eres, y cuán suave, oh amor deleitoso!”
Cantares 7:6
Por eso, el creyente no necesita considerar automáticamente pecaminoso todo aquello que tenga relación con el placer sexual dentro del matrimonio.
Responsabilidades mutuas
La Biblia también presenta la intimidad matrimonial desde la perspectiva de la reciprocidad. El esposo y la esposa tienen responsabilidades mutuas y deben considerar al otro con amor y respeto.
“El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido.”
1 Corintios 7:3
Pablo continúa explicando que los cuerpos de los esposos están vinculados mutuamente, destacando una relación donde no debería existir egoísmo ni imposición.

Nada concreto explícito
Aquí encontramos una cuestión fundamental. La Biblia no presenta una lista de posiciones sexuales permitidas y prohibidas dentro del matrimonio. Tampoco encontramos un versículo que diga que una determinada posición sexual constituye pecado.
Por eso, no corresponde convertir en mandamiento bíblico algo que la Biblia no establece expresamente.
La ausencia de una lista, sin embargo, no significa que todo comportamiento imaginable sea automáticamente correcto. La vida sexual cristiana también debe someterse a los principios generales de santidad, amor, dominio propio, respeto y consideración mutua.
Lascivia y lujuria
Este punto merece especial atención. Estar casados no significa que cualquier actitud sexual quede automáticamente libre de pecado.
La Biblia advierte contra la lascivia, la inmoralidad y los deseos desordenados. La intimidad matrimonial puede ser buena, pero el corazón del creyente continúa llamado a vivir bajo el señorío de Cristo.
“Y manifiestas son las obras de la carne, que son adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia.”
Gálatas 5:19
La cuestión, entonces, no puede reducirse simplemente a preguntar si determinada posición está permitida.
También debemos preguntarnos si existe amor, consentimiento mutuo, respeto y dominio propio, o si se está entrando en prácticas que generan humillación, presión, degradación, desenfreno o pérdida del dominio propio.
El matrimonio no convierte el egoísmo en amor ni el desenfreno en santidad. Los esposos están llamados a cuidarse mutuamente y a vivir su intimidad de una manera coherente con su fe.
Honrar a Cristo
Que este tema nos lleve a estudiar la Palabra con madurez y a vivir nuestra intimidad matrimonial delante de Dios, buscando amor, respeto, pureza y dominio propio.
No se trata solamente de preguntar qué está permitido, sino de aprender a honrar a Cristo también en la vida matrimonial.
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Y contanos en los comentarios qué principio bíblico considerás más importante para vivir la intimidad matrimonial de una manera que honre al Señor.


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