Una de las preguntas más frecuentes entre quienes comienzan a leer la Biblia o investigan sobre el cristianismo es por qué algunas Biblias tienen 66 libros, mientras que otras contienen 73.
Esta diferencia tiene sus raíces en cuestiones históricas, doctrinales y espirituales que, a lo largo de los siglos, dieron origen a distintos cánones bíblicos dentro del cristianismo.
En términos generales, la Biblia de 73 libros es la utilizada por los católicos, mientras que la Biblia de 66 libros es la que emplean las iglesias evangélicas y protestantes.
El punto en común: El Nuevo Testamento
Tanto las Biblias católicas como las evangélicas protestantes incluyen exactamente los mismos 27 libros del Nuevo Testamento.
Esto significa que los Evangelios, los Hechos de los Apóstoles, las cartas apostólicas y el Apocalipsis son idénticos en cuanto a su composición.
Por lo tanto, cuando se habla de una Biblia de 66 o de 73 libros, la diferencia se encuentra exclusivamente en los textos que conforman el Antiguo Testamento.
Las Biblias de 73 libros
Las Biblias católicas contienen 73 libros en total: 46 pertenecen al Antiguo Testamento y 27 al Nuevo Testamento.
Esta tradición se basa en gran medida en la Septuaginta, una antigua traducción griega de las Escrituras hebreas realizada varios siglos antes de Cristo.
La Septuaginta era ampliamente utilizada por los judíos de habla griega y también por muchos de los primeros cristianos.
Dentro de esta colección aparecen siete libros que no forman parte del canon hebreo posteriormente afianzado. Estos libros son:
- Tobías
- Judit
- 1 Macabeos
- 2 Macabeos
- Sabiduría
- Eclesiástico (o Sirácida)
- Baruc
Además, las versiones católicas incluyen secciones adicionales en los libros de Ester y Daniel. La iglesia Católica denomina a estos escritos «deuterocanónicos».
Este término significa que fueron reconocidos oficialmente dentro del canon en una etapa posterior, aunque siempre fueron considerados valiosos y utilizados en la vida de su iglesia.

Las Biblias de 66 libros
Las Biblias protestantes y evangélicas contienen 66 libros en total: 39 en el Antiguo Testamento y 27 en el Nuevo Testamento.
Durante la Reforma Protestante del siglo XVI, Martín Lutero y otros reformadores decidieron seguir el canon hebreo tradicional para el Antiguo Testamento.
Este canon no incluía los siete libros deuterocanónicos ni las secciones adicionales de Ester y Daniel presentes en la Septuaginta.
Como resultado, esos textos fueron excluidos del canon protestante y pasaron a ser considerados «apócrifos».
Aunque algunas ediciones antiguas de Biblias protestantes los conservaban en una sección aparte por su valor histórico y espiritual, dejaron de ser considerados Escritura Inspirada al mismo nivel que los demás libros bíblicos.
¿Cuál fue primero?
Históricamente, la Septuaginta ya existía antes de la época de Jesús y fue ampliamente utilizada por las primeras comunidades cristianas.
Por otro lado, el canon hebreo que hoy sigue la tradición protestante se consolidó como canon después del surgimiento del cristianismo.
No obstante, los libros que contiene son mucho más antiguos y proceden de tradiciones hebreas de larga data..
Errores de los libros apócrifos
Los libros apócrifos o deuterocanónicos contienen enseñanzas y relatos que entran en conflicto con el resto de las Escrituras.
Un ejemplo está en el libro de Tobías. En uno de sus relatos se describe cómo se utiliza el corazón y el hígado de un pez para ahuyentar a un espíritu maligno.
“El ángel le contestó: —Cuando un espíritu malo o un demonio ataca a una persona, se queman delante de esa persona el corazón y el hígado, y nunca más la vuelven a atacar.” (Tobías 6:8)
Esta práctica resulta imposible de armonizar con la enseñanza bíblica general sobre la guerra espiritual, la cual enfatiza el poder que hay en el nombre de Cristo y no en objetos o rituales materiales lo cual es una clara práctica de brujería.
Asimismo, otros pasajes de los libros deuterocanónicos han sido utilizados para apoyar doctrinas como la oración por los muertos, el purgatorio o el valor expiatorio de determinadas obras.
En resumen, estos escritos contienen elementos doctrinales que no coinciden plenamente con las enseñanzas que se encuentran en los libros reconocidos por el canon protestante evangélico.
Conclusión
Desde un punto de vista histórico, la principal razón por la que existen Biblias de 73 y 66 libros radica en las distintas fuentes utilizadas para definir el canon del Antiguo Testamento.
La tradición católica siguió la Septuaginta, mientras que la tradición evangélica protestante adoptó el canon hebreo, que no incluye los libros deuterocanónicos.
Luego, en el plano doctrinal y espiritual, los libros apócrifos presentan oposición y contradicción con el resto de la Palabra Inspirada. Esto lo vemos en el “ritual sospechoso” de Tobias y los restos de un pez






Muchos descubren recién ahora que la diferencia entre una Biblia de 66 y una de 73 libros está solamente en el Antiguo Testamento. ¿Vos ya conocías este dato o te sorprendió? Me gustaría leer tu opinión..