La Semana Santa nos invita a recordar los acontecimientos centrales de la obra de Jesucristo.
La Biblia no presenta la Semana Santa como una celebración obligatoria, pero sí nos enseña profundamente sobre la muerte y resurrección de nuestro Señor.
Más que enfocarnos solamente en una fecha, podemos meditar en lo que Él hizo por nosotros y anunciarlo a otros.
Qué enseña la Biblia
Entrada de Jesús en Jerusalén
Los evangelios cuentan que Jesús entró en Jerusalén antes de su muerte y fue recibido por la gente con ramas y alabanzas.
Este acontecimiento, conocido tradicionalmente como Domingo de Ramos, muestra a Jesús entrando en la ciudad como el Rey esperado. Sin embargo, pocos días después enfrentaría el rechazo, el sufrimiento y la cruz.
Mateo 21 dice:
“¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!”
Mateo 21:9
Podemos leer este acontecimiento en Mateo 21:1-11, Marcos 11:1-11, Lucas 19:28-40 y Juan 12:12-19.
Última Cena
Antes de ser entregado, Jesús compartió la cena con sus discípulos. Allí tomó el pan y la copa y les enseñó a recordar su sacrificio.
Lucas 22 dice:
“Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí.”
Lucas 22:19
La Última Cena nos lleva a contemplar el significado del sacrificio de Cristo y a recordar que nuestra fe está centrada en una persona que entregó voluntariamente su vida por nosotros.
Podemos encontrar este relato en Mateo 26:26-29, Marcos 14:22-25, Lucas 22:14-20 y 1 Corintios 11:23-26.
Muerte de Jesús
La crucifixión ocupa un lugar central en el mensaje del evangelio. Jesús murió en la cruz y llevó sobre sí nuestros pecados.
1 de Pedro declara:
“Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero.”
1 Pedro 2:24
La cruz nos recuerda la gravedad del pecado, pero también la grandeza del amor y de la gracia de Dios. Cristo entregó su vida para reconciliarnos con el Padre.
Este acontecimiento aparece en Mateo 27, Marcos 15, Lucas 23 y Juan 19.

Resurrección
La historia no termina en la cruz ni en el sepulcro. Los evangelios anuncian que Jesús resucitó al tercer día.
Mateo 28 proclama:
“No está aquí, pues ha resucitado, como dijo.”
Mateo 28:6
La resurrección es fundamental para nuestra fe. Como enseña Pablo, Cristo murió por nuestros pecados, fue sepultado y resucitó al tercer día.
Podemos leer estos acontecimientos en Mateo 28, Marcos 16, Lucas 24, Juan 20 y 1 Corintios 15:3-8.
¿Hay que celebrar Semana Santa?
La Biblia no establece una celebración anual llamada Semana Santa ni ordena a todos los cristianos observar determinados días del calendario religioso.
Por eso, no podemos convertir la celebración de estos días en una condición para demostrar quién es verdaderamente cristiano.
Romanos 14:5 enseña que existen diferencias entre los creyentes respecto de la consideración de determinados días y anima a cada persona a actuar con una convicción delante del Señor.
Lo verdaderamente importante es que Cristo sea el centro. Podemos aprovechar estos días para leer los evangelios, orar, congregarnos, compartir el evangelio y recordar con gratitud lo que Jesús hizo por nosotros.
¿Está mal celebrar Semana Santa?
No está mal que un cristiano dedique estos días a recordar la entrada de Jesús en Jerusalén, su última cena, su muerte y su resurrección. Estos acontecimientos sí están claramente presentes en la Palabra de Dios.
Lo que debemos distinguir es entre el mensaje bíblico y las tradiciones religiosas que distintas comunidades cristianas han desarrollado alrededor de estas fechas.
Colosenses 2:16-17 nos recuerda que no debemos juzgarnos unos a otros por cuestiones relacionadas con días o celebraciones. Nuestra esperanza no está en una fecha del calendario, sino en Jesucristo.
Por eso, si celebrás Semana Santa, que sea Cristo quien ocupe el centro. Y si no acostumbrás celebrarla de una manera particular, podés igualmente dedicar estos días a meditar en el evangelio y agradecer al Señor por su obra.
Anunciar a Jesús
Que lo aprendido no quede solamente en una lectura. Permití que el evangelio transforme tu manera de vivir, amar, perdonar, servir y anunciar a Jesús a quienes todavía no conocen su gracia.
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Quiero leerte. ¿Qué verdad acerca de la muerte y resurrección de Jesús necesitás recordar especialmente en este momento de tu vida?