Sentir nervios, temor o angustia puede sacudir nuestros pensamientos y hacernos imaginar que no vamos a poder enfrentar lo que tenemos delante.
Pero la Palabra de Dios nos recuerda que nuestros sentimientos no tienen la última palabra, porque nuestro Padre sigue estando presente y cuidando de sus hijos.
Cuando los nervios aparecen, podemos llevarlos delante de Dios, confiar en Él y permanecer firmes en Cristo.
No te inquietes
Cuando los nervios aparecen, nuestra primera reacción puede ser pensar una y otra vez en aquello que nos preocupa. Sin embargo, la Biblia nos enseña a transformar la preocupación en oración.
En lugar de permitir que la inquietud gobierne tu mente, presentale a Dios lo que necesitás. Hablale de aquello que te preocupa, de lo que no entendés y también de aquello que todavía no sabés cómo resolver.
La paz de Dios no depende de que todas las circunstancias estén resueltas. Es mucho más profunda que la ausencia de problemas. Es la confianza de saber que podemos permanecer en las manos del Padre aun cuando todavía no conocemos el resultado.
Confiá
Hay situaciones que no podemos controlar. Hay respuestas que todavía no llegan y problemas que no podemos solucionar con nuestras propias fuerzas.
En esos momentos, confiar en Dios significa dejar nuestras cargas en sus manos y recordar que Él no es indiferente a lo que estamos viviendo.
Quizás hoy estés sintiendo nervios por una conversación, una decisión, una prueba, una situación familiar o algo que todavía no ocurrió. No tenés que cargarlo todo vos solo.
Cristo nos llama a confiar en Él.
Podés decirle en oración
“Señor, esto me preocupa, esto me produce temor y no sé cómo va a terminar. Pero decido ponerlo en tus manos. Ayudame a confiar en ti.”

Viví el día
Muchas veces los nervios no vienen solamente por lo que estamos enfrentando hoy, sino por todo lo que imaginamos que podría suceder mañana.
Esto no significa ignorar nuestras responsabilidades ni actuar sin prudencia. Significa no permitir que los problemas que todavía no llegaron nos roben las fuerzas que necesitamos para vivir el día presente.
Hoy tiene suficiente con sus propios desafíos.
Hoy podés orar.
Hoy podés confiar.
Hoy podés obedecer.
Hoy podés permanecer firme en Cristo.
Mañana estará en las manos de Dios.
Versículos de ayuda
- Filipenses 4:6-7
“No se inquieten por nada; más bien presenten todo a Dios con ruego. Así tendrán su paz.” - 1 Pedro 5:7
“Echen toda su ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de ustedes.” - Mateo 6:34
“No se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes.” - Isaías 41:10
“No temas, porque estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo.”
Estos versículos nos recuerdan algo fundamental. Los nervios pueden aparecer, pero no tienen por qué convertirse en el señor de nuestros pensamientos.
Nuestro Señor es Jesucristo.
Oración y guerra espiritual
La vida cristiana también incluye una dimensión espiritual que no debemos ignorar.
La Biblia advierte que nuestro adversario busca intimidar y destruir. 1 Pedro 5:8 dice que el diablo anda como león rugiente, buscando a quién devorar.
Por eso, cuando atravesamos momentos de miedo, angustia, opresión o temor, debemos acercarnos a Dios en oración y permanecer firmes en la fe.
La guerra espiritual no significa vivir obsesionados con el enemigo. Significa reconocer que nuestra lucha espiritual requiere dependencia de Dios, oración, discernimiento y firmeza en Cristo.
Efesios 6:11 nos exhorta a vestirnos de toda la armadura de Dios para poder estar firmes frente a las asechanzas del diablo.
Puede que los nervios y desequilibrios similares se deban a ataques espirituales relacionados con prácticas ocultistas, brujería o influencias contrarias a Dios.
En esas situaciones, podemos acudir al Señor en oración, pedir su protección y permanecer firmes en Cristo, orando para que toda obra espiritual contraria a Dios sea quebrantada y para caminar en la libertad que encontramos en Jesucristo.
La verdad de Dios
Quizás hoy estés atravesando una situación que te llena de nervios y todavía no sabés cómo va a terminar. No dejes que aquello que sentís sea más grande que la verdad de Dios.
¿Qué versículo te ayuda cuando sentís nervios, miedo o angustia? Escribilo en los comentarios para que pueda fortalecer a otra persona que esté atravesando una batalla similar.
Y si este mensaje puede ayudar a alguien que conocés, compartilo desde los botones para que también pueda recibir esta palabra.


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